Limpieza del Rukongai

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Limpieza del Rukongai

Mensaje por Sicarius el Dom Abr 10, 2011 1:47 pm

Casi no quedaban edificios en pie en aquel sector del Rukongai. La mayoría de ellos habían sido destruídos y, lo que todavía se sotenian, estaban muy débiles estructuralmente debido a que les faltaba algún muro o bien porque habían recibido el castigo de las llamas de aquel espada o de algún otro ataque. Era la primera vez que veía un campo de batalla como ese. Había escuchado historias y sabía cosas como estas podían llegar a ocurrir, pero nunca pensó que sería tan difícil vivirlo, verlo, sentirlo. La zona que solía ser un lugar lleno de vida, con gente yendo de un lado al otro, comprando, riendo, charlando y realizando cualquier actividad relavante, o no, para ellos. Sin embargo, ahora solo se escuchaba el sonido de los gritos de aquellos que habían sobrevivido llorando a los muertos, de los shinigamis trabajando en sepulcral silencio mientras guardaban las lágrimas por aquellos compañeros caídos para más adelante y del movimientos de los escombros de un lado para el otro.

Lo primero que hizo Sicarius fue intentar dar una mano con la extinción de los incendios que todavía no habían sido controlados. Las llamas de algunos edificios amenazaban peligrosamente con propagarse hacia los aledaños y con terminar de destruir la construcción al debilitar los cimientos. Sin embargo, su mayor aporte no fue el extinguir incendios sino el utilizar su armadura de hielo como protección para introducirse en las llamas y poder retirar cadáveres o, en el mejor de los casos, personas que todavía respiraban y estaban atrapadas. Para evitar el exceso de reiatsu había creado una armadura bastante ligera, apenas 1 cm de espesor, pero suficiente para aguantar el calor excesivo. Aún así, después de la cuarta entrada en un edificio, notó que su reiatsu no iba a poder aguantar más, por lo que decidió simplemente detenerse y continuar con las tareas de rescate comunes.

Tras un par de horas de duros trabajos, los casos más serios habían sido despachados y ahora solo quedaban algunos focos menores sin mucha importancia. Lo próximo por hacer era remover los escombros del camino principal, para permitir las circulación, y cerciorarse de que los edificios en pie pudiesen mantenerse y no representasen ningún peligro para algún posible transeúnte o mismo a un habitante que hubiera sobrevivido. Y en este punto es donde Sicarius vio que las cosas no iban bien. Durante la extinción de los incendios no lo había percibido debido a que estaba concentrado en los rescates y en sostener la armadura, pero los escuadrones designados estaban trabajando separados uno del otro, haciendo cada uno las cosas a su ritmo y comodidad. Por ejemplo, en lugar de hacer todos lo mismo, los miembros del escuadrón 5 estaban tratando de salvar algunas construcciones que de todas formas deberían ser derrivadas, mientras que los del 13avo se centraban en el arreglar el camino, aunque tampoco tenían muy en claro qué hacer, puesto que muchos de ellos nunca habían realizado una limpieza de este nivel y, en este caso, el peliblanco era tan inexperto como ellos.

Aún así, y en vista de que las cosas iban a avanzar muy lento, decidió tratar de tomar las riendas de la misión. Habló con un par de compañeros de su escuadrón y algunos del 5º a los que conocía y les pidió que se reunieran en un lugar en particular. Era la entrada destruída por los espada, donde todavía se podían ver los cadáveres y los restos de aquel horrible trono. Era la única zona donde podían juntarse todos los shinigamis de aquel sector puesto que los escombros del Rukongai y su situación actual dificultaban la conglomeración de individuos. Estaba todo demasiado inestable. Decidió subirse a lo que quedaba de uno de los muros que había en ese lugar para poder ver y ser visto por todos, antes de comenzar con su discurso.

- Co-Como todos saben, se nos asignó la misión de limpiar y dejar en "condiciones" este sector. No es una tarea fácil, pero tampoco es tan difícil. Solo tenemos que trabajar como equipo. Si cada escuadrón actúa por su lado, solo vamos a prolongar esto. -

En eso, algunos de los presentes comenzaron a reírse por lo bajo o a hablar entre sí. No parecían interesados en prestar atención a las palabras de un simple raso. De repente, uno de estos levantó la voz y lanzó una pregunta a Sicarius: - ¿Que propones? No estamos acostumbrados a trabajar con ustedes, no nos entendemos tan bien. -

- Primero, debemos consignar un objetivo primario para que ambos escuadrones lo cumplan. Por ejemplo, despejar la ruta principal del distrito, para facilitar el paso de aquellos que deseen ayudar y que pertenezcan a otros distritos. Separar los cadáveres en un sector, los restos materiales útiles en otro y los que ya no sirvan en otro. Acomodar a los heridos en un lugar apartado, para que no sigan viendo el estado en el que quedó el lugar donde vivían y, a los combatientes que estén heridos pero que puedan moverse, que realicen una lista con los nombres de los civiles sobrevivientes. Al menos para ir comenzando. -

Hubo un silencio generalizado. Algunos parecían estar de acuerdo, especialmente sus compañeros de escuadrón, los del 5º no mostraban mucha unión de pensamiento en ese sentido. Algunos estaban de acuerdo, otros no. El peliblanco llegó a oír a algunos quejándose de posibles represalias en caso de que el accionar del raso no fuera el mejor o el más adecuado. La principal preocupación pasaba por qué ocurriría si había un accidente o algo similar.

- Yo cargaré con toda la responsabilidad en caso de que algún imprevisto suceda. Sin embargo, para prevenir casos así, tenemos que estar unidos y trabajar con cuidado. Aléjense de los edificios que parezcan poco estables. Que un pequeño grupo se encargue de la de verificación de la estabilidad de edificios cercanos al camino principal. El resto, comience a remover estos cadáveres y que alguien me ayude a deshacerme de ese maldito trono, o lo que queda de él. -

No hubo vitores ni gritos de aprobación. Solo silencio, una aceptación tácita, momentánea, a la petición de Sicarius. No tardaron mucho en decidir los lugares en que despacharían los escombros y los cuerpos. Las listas con heridos en su poder y caídos estaban comenzando a realizarse por parte de algunos heridos incapaces de realizar el trabajo físico y un grupo de miembros del 13avo ayudados por un par del 5º, a modo de protección ante cualquier imprevisto, comenzaron a revisar los edificios cercanos al camino principal, que estaba entre destruído y tapado de cadáveres y restos de las viviendas.
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Re: Limpieza del Rukongai

Mensaje por Sicarius el Dom Abr 10, 2011 11:25 pm

Entre ambos escuadrones comenzaron a retirar todo aquello que pudiera dificultar el tránsito. Sin embargo, no era posible utilizar el camino en su totalidad. Gran parte había sido directamente destruída y no era posible reconstruirla de forma inmediata. Pero solo se dieron cuenta de esto una vez todo había quedado despejado. No les tomó demasiado, puesto que estaban organizados en grupos de tareas con funciones determinadas y que habían conseguido trazar un plan de acción. Al final, lo único que pudieron conseguir fue, con algunos materiales que no podían reutilizarse para la construcción y demás, trazar una especie de camino alternativo a la ruta principal. Este recorría el distrito por dentro, pasaba por una zona en la que ningún edificio se había salvado, por lo que no había inconvenientes para transitar, solo representaba un desvío de una hora aproximadamente, por la dificultad de transitar en algunos lugares del trayecto. Aún así era más seguro y fácil que hacerlo por la ahora destruída ruta prinicpal.

Con esto terminado, quedaba el tema de los escombros de los edificios en el interior mismo del distrito. Nuevamente se reunieron en el lugar anterior para ver cómo seguir y, otra vez, Sicarius propuso una solución. Volverían a separarse en grupos y cada grupo sería asignado a un sector del Rukongai. Realizarían un informe sobre la situación en su sector y tratarían de salvar todo lo posible. En caso de encontrar un edificio en pie, pero con mucho riesgo de venirse abajo, deberían derrumbarlo ellos mismos pero una vez se hubieran asegurado que no quedara nadie dentro. Otra vez hubo una aceptación tácita por parte del grupo y, con ayuda de algunos oficiales de mayor rango, se dividieron los grupos. Al peliblanco le tocó el sector nor-este. No había sufrido demasiados daños, en comparación con los demás. Tenía dos construcciones estables que no habían sido casi dañadas, solo los muros externos por las llamas de los edificios aledaños. Uno de esos lugares era una especie de hotel o algo similar, por lo que algunos sobrevivientes podrían alojarse allí mientras se realizaba la restauración. Encontraron un pequeño grupo de sobrevivientes en mal estado cerca del límite del distrito. Un joven shinigami los había salvado y ahora estaba en graves condiciones.

Al final, todo estaba en mejores condiciones de las que parecía. En total una treintena de heridos fueron rescatados del interior del 1er Distrito y tan solo siete edificios debieron ser demolidos por su peligrosidad. Otra veintena de edificaciones se conservaban completamente estables, en pie. Unas cuantas más, estaban en un estado lamentable, pero sin peligro de derrumbe y era posible reconstruírlas. Con respecto a las total de heridos, llegaban al centenar los que deberían ser atendidos en el cuarto escuadrón, solo los civiles. Los shinigamis también tenían los suyos, aunque no tantos. Se terminaron por disponer algunas camillas para los heridos que no pudiesen moverse por sus medios, los que sí podían, fueron ayudados por otros compañeros para caminar o bien se les dio una suerte de muletas hechas muy rústicamente con algunos restos de las edificaciones (algunas vigas de madera cortadas a modo de bastón, algun metal que sirviera del mismo modo). En algunos casos incluso utilizaban sus propias zampakutohs para ayudarse, aunque eran los menos y los que en mejores condiciones se hallaban. Sicarius se apresuró a conducir a todos hacia la cuarta división y, en su cabeza, fue recordando todos los datos posibles por si llegaban a requerirlo para dar un informe.
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